Indefectiblemente, cuando el albatros no podía dormir (o cuando, por la tormenta, había dormido muy poco la noche anterior) le asaltaban mil pensamientos negros, caía en barrena por la madrugada. Deseaba ser gorrión o cualquier pájaro de pequeño tamaño para pasar desapercibido.
El albatros
Comentarios
3 respuestas a «El albatros»
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Pero seguía siendo albatros. Los grandes hombres no pueden dejar de serlo sólo porque los demás sean gorriones.
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A menudo me identifico con el albatros aquí retratado; será demasiado perjudicial?
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El albatros volará con esa desazonada sensación durante algunas horas pero luego olvidará y se presentirá luminoso. Habrá otras tormentas, a muchas sobrevivirá.yo
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