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Ver esta publicación en Instagram El primer cuento que me regalaron fue en mi primer día de cole. Era uno de esos ejemplares troquelados, tan comunes por los años 70. Contaba la historia de un niño, hijo de un farero, que, habiendo caído su padre enfermo una noche, tuvo que quemar sus libros para encender una fogata que viera un barco que navegaba cercano a los arrecifes. El cuento termina bien: el padre se recupera, el barco se salva del peligro y la tripulación de éste, en agradecimiento, regala al niño una colección de libros. Siento, por cierto, no acordarme del autor. En 2005, estuve enfermo y @martiruli76 me llevó de viaje. Fuimos al lugar donde se erigía este faro que hoy os muestro. Y, sin ser bonito, a mí me pareció el más bello del mundo. Al igual que en el cuento todo terminó bien. #faro Una publicación compartida de Juan Pedro Molina Cañabate (@molinacanabate) el 30 Nov, 2019 a las 5:13 PST
El primer cuento que me regalaron fue en mi primer día de cole. Era uno de esos ejemplares troquelados, tan comunes por los años 70. Contaba la historia de un niño, hijo de un farero, que, habiendo caído su padre enfermo una noche, tuvo que quemar sus libros para encender una fogata que viera un barco que navegaba cercano a los arrecifes. El cuento termina bien: el padre se recupera, el barco se salva del peligro y la tripulación de éste, en agradecimiento, regala al niño una colección de libros. Siento, por cierto, no acordarme del autor. En 2005, estuve enfermo y @martiruli76 me llevó de viaje. Fuimos al lugar donde se erigía este faro que hoy os muestro. Y, sin ser bonito, a mí me pareció el más bello del mundo. Al igual que en el cuento todo terminó bien. #faro
Una publicación compartida de Juan Pedro Molina Cañabate (@molinacanabate) el 30 Nov, 2019 a las 5:13 PST
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