Nunca creí que esto me ocurriría, pero una prueba irrefutable de que pasa el tiempo (de que pasa mi tiempo, de que paso por el tiempo) es que pienso sobre las opciones que la vida que, parece, ha cerrado.
De esta forma, últimamente, me da por pensar:
- Por qué no hice Psicología
- Por qué no mandé a la mierda a aquel jefe
- Por qué dejé pasar esa oportunidad laboral
- Por qué no escribo otra puñetera novela y por qué siempre me rajo y las ideas que tengo me parecen malas

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