Categoría: Microrrelatos

  • Dios vendrá en un helicóptero amarillo

    Tú te reíste cuando te lo dije, pero es verdad: Dios vendrá en un helicóptero amarillo cuando peor nos vaya y peor estén las cosas. Vendrá cuando, en este desierto lunar, estemos en el fondo de un barranco por haber seguido a un caballo sin jinete. Estaremos con los pies cubiertos por el lodo y nos caerá basura por todas partes, pues hay escombreras incluso en la mismísima Luna.
    Dios, lo sé, vendrá en un helicóptero amarillo y nos lanzará un cable. Tú no te fiarás y dirás que te quieres quedar en el barranco, pero yo te daré un abrazo y te pediré un poco de fe. Luego, abrazados, sentiremos cómo nos elevamos del suelo con dirección a otros (con toda seguridad) verdes parajes.
  • Unos árboles inmensos

    Me miraban. Aquellos era unos árboles inmesos, tan grandes que mis brazos no podían abarcar sus troncos cuando intentaba abrazarlos. Ni un gigante podría hacerlo. Habían crecido cerca del acantilado; el viento movía sus ramas y el canto de sus hojas se fundía con el de las olas del mar. El tiempo y la humedad habían vestido de verdín la corteza de sus troncos. Al apoyar mi cara sentí fresco y vida. Una gaviota pasó cerca; me dejó estar.